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De Madrid, al infierno

Dicen los listillos que hay que construir una sociedad nueva, liberada de tabúes y sin los condicionamientos del pasado. Los malvados añaden que hay que superar los complejos y las represiones. Empezando, claro está, por la más totalitaria de todas ellas: el pecado. Dicen que ya está bien de someterse a lo que se llamaba pecado, porque ahora se ha decidido democráticamente, en esta sociedad del bienestar, que el pecado no existe. Como si el pecado pudiera anularse a golpe de Decreto Ley o de Amoris Encíclica.

Todo cambiado, queda la libertad para hacer solamente lo que quieren los que aman la libertad. Y en esta alquimia de laboratorio post-moderno, el lenguaje queda sometido a revisión. Te puede caer una multa gorda si le llamas Pepito a un niño que ha decidido ser Juanita. O si presentas una instancia llamando Muy Sr. mío, a un Trans-Juez que entonces no te admite la demanda y te pone una a ti por no llamarle Muy Sr. Trans. O bien Muy Trans mío. O vaya usted a saber.

Siglos de literatura castellana quedan a merced de la hermenéutica que decida el tipo, tipa, tipe, tip@ de turno que haya ganado las oposiciones a profesor, profesora, profesore, profesor@ de la correspondiente Autonomía. Hay que hacer un cursillo especial para aprender a dirigirse a cada cual o a cada cualo. La ideología de género así lo impone a sus esbirros de uno y otro signo. Porque en esto no hay libertad que valga. O te subes al carro (o a la carroza) del orgullo lingüistico o te cae un multón y un sambenito acongojantes. [No quiero poner la auténtica palabra porque tiene rasgos masculinos y de signo machista.]

Los refranes también quedan obsoletos. Hace poco querían obligarnos (ya se sabe que los amantes de la libertad gozan obligando a los demás), a no decir nunca jamás Pan con pan, comida de tontos en un ejercicio de alta y fina intelectualidad por parte de panaderos podemitas. Y que no se le ocurra a nadie decir como decía mi abuela palentina que el caldo de habas, hace a las mujeres bravas, porque puede caerle un buen castigo. Hay que revisar los refranes uno por uno y hacer una nueva clasificación que huya de las imposiciones machistas. Un nuevo refranero y un nuevo diccionario, una revisión de los chistes, una profunda transformación del sentido del vestido que permita llevar falda a Isidoro (sin ser escocés) o llevar bigote a Eufrasia. Y así sucesiv@mente.

Sin embargo, hay otros refranes que sí que han caído en desuso y no volverán nunca más a poder pronunciarse. Mis abuelos decían De Madrid al Cielo, con una especial gracia y con un amor por la capital de España, que eran realmente admirables. Madrid era la capital del Reino, el Madrid de los Austrias, el Madrid del Parque del Retiro, el Madrid de San Isidro tan popularmente pintado por Goya, el Madrid de la pradera de San Antonio o el de la Virgen de la Paloma. Tal era el ambiente que caracterizaba a esta ciudad, que cualquier español que pasara por allí sentía el gozo de estar en la Capital. De Madrid, al Cielo decía todo lo que se puede decir de esta ciudad, antaño querida por los habitantes de la antigua Patria.

Ahora -podemizada y carmenizada-, Madrid se ha convertido en Capital del Orgullo. Con la complacencia de Partidos Políticos, que mandan a representantes a presidir carrozas o llevar pancartas. Con el lisonjeo amable de esta sociedad que se ha rendido al Orgullo de forma esclava en estos días. Librerías religiosas, escuelas, ayuntamientos y hasta algunos cuarteles de la Guardia Civil (no sé cómo se llamará ahora a la pareja de guardias civiles), han hecho ondear la bandera arco iris en un alarde de valentía, arrojo y valor para luchar contracorriente.

Ya habló San Pablo en la carta a los Filipenses 3, 19 de “aquellos cuyo fin es la perdición, su dios el vientre y su gloria sus vergüenzas”. Y eso que en Filipos todavía no había World Pride, que yo sepa. Enseñando sus vergüenzas, se llenan de orgullo y de gloria. Pasean sus vergüenzas en carrozas, ataviados, ataviadas, ataviades, ataviad@s y supertransatavi@des generalmente con taparrabos rosáceos, para que se vea que ellos, ellas, elles y ell@s no tiene prejuicios, exigen que se ame la libertad y que se les respete, al tiempo que portan crucifijos y otros símbolos católicos para que se vea que el Orgullo Gay es anticatólico. Solamente les gusta la parroquia del Padre Angel, que es un sacerdote angelical –como su nombre indica-,  lleno de amor por los sodomitas y dispuesto a meter en su Iglesia de Chueca a todo aquel que se cisque en los mandamientos divinos. Igual que hace él y el Arzobispo que lo mantiene en el cargo y en el ministerio.

 

Yo propongo que a partir de ahora se diga De Madrid al infierno, porque parece más propio. No les importará a los interesados, a quienes tanto les gusta pasarse por le entrepierna este lugar que según la Iglesia Moderna está vacío. Cuando esta semana acaben los festejos orgullosos, cada cual se irá a su pueblo. Pero lamentablemente todos llevarán en el pasaporte de su alma un visado para el infierno. Decía Dante (otro que hay que revisar), que por allí habrá un lugar destinado al Orgullo. Así, todos juntos se lo pasarán más entretenidos. Pero también andarán por allí los que callaron miserablemente y no denunciaron este pecado que clama al cielo. El Arzobispo de Madrid tendrá mucho que explicar sobre su silencio de estos días. O la propia Conferencia Episcopal que ha optado por adoptar un silencio mariquitamente correcto, tan aficionados ellos a emitir comunicados sobre cualquier cosa intrascendente.

Antes se decía que los buenos y santos se iban al Cielo con botas. Ahora habrá que decir que los Orgullosos, como no se arrepientan y hagan penitencia, se apresuran hacia el Infierno con tacones.

Fray Gerundio

 
Fray Gerundio

São Miguel Arcanjo, defendei-nos! Santuário na Ilha de Simi, Grécia 2012, Retiro AVVD com Padres exorcistas

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Actualidad

DECREPITUD CLERICAL

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Por Custodio Ballester Bielsa, Pbro.

 

La peor corrupción, con mucho, de todos los partidos políticos que nos representan en los distintos parlamentos y que gestionan las innumerables administraciones de nuestros derechos y de nuestros dineros, la peor corrupción, decía en un artículo anterior, no es la económica, sino la moral. Es por ahí por donde se nos escapan las energías y finalmente la vida.

Pero ¿y la Iglesia? Si no fuese la que es la decrepitud de tantos clérigos en este frente, no estaría el mundo como está. ¡Cuántos responsables eclesiales han dado y siguen dando alas para avanzar y escalar en tantas corrupciones! Cuántas veces aquellos que deberían  vigilar y guardar al rebaño que Cristo les confió consienten y callan, callan y consienten. Eso si no se deciden a echarle un cable al mundo y a avalarlo en sus aberraciones. Demasiados casos de colaboracionismo activo se han producido. Ahí está el pasado Sínodo de la Familia… Una parte demasiado significativa del episcopado dio sobradas muestras de su impaciencia por arrojarse en brazos del mundo y de su más chirriante mundanidad. Y eso venía de lejos, de muy lejos. Hagamos memoria.  

Pablo VI, 1968. Humanae Vitae. ¿Cuál fue la respuesta abrumadoramente mayoritaria del clero en todos sus niveles? Cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y también fieles, alzaron sus voces contra el “puritanismo” que emanaba de la encíclica. Igual que el pueblo de Israel cuando Dios se había empeñado en construirle la libertad que habían conseguido al huir del faraón. Pueblo de dura cerviz, que se pensaba que con la epopeya de la huida de Egipto, lo tenía todo hecho. Un pueblo que no entendía que si no se tejía la libertad con una trama y una urdimbre que estructurase y entretejiese la vida de todos y de cada uno en todos sus aspectos, la libertad sería una quimera. La libertad tenía que ser construida y preservada, además de conquistada. Eso lo entendió también Roma, que es el ejemplo que tenemos más cerca de nuestra comprensión, de cómo la corrupción de las costumbres acaba con una sociedad, por grandes que sean su dominación y su poder. Me refiero, claro está, aldesmadre sexual que precedió al derrumbe del Imperio. Un botón de muestra: la conversión de las termas en prostíbulos, acabó alejando de ellas a la gente de bien, de manera que se hundieron las termas y la sana costumbre de bañarse. Ese efecto duró muchos siglos y marcó profundamente la Edad Media europea.

Pablo VI, el papa que tuvo que administrar el desmadre de la Iglesia que hizo aflorar el Concilio (como el Sínodo hizo aflorar el de hoy) y que luego seguiría desbocándose por las compuertas que se le habían abierto, este gran papa nos dejó el legado precioso de laHumanae Vitae: encíclica profética que nos advierte de adónde nos iba a conducir el plano inclinado de la relajación de doctrina y costumbres en cuestión de sexualidad anticonceptiva; y de la enorme responsabilidad de la comunidad eclesial en la corrupción que de ahí se seguiría. Parafraseando a Chesterton, que decía que leía el Apocalipsis para ponerse al corriente de las últimas noticias, es oportunísimo recordar que para entender el origen de la deriva demencial de la ideología de género tan fuertemente implantada en nuestra sociedad, hay que ir a la Humanae Vitae de Pablo VI. A su texto, por supuesto; pero también a las reacciones que suscitó en el mundo y especialísimamente en la Iglesia. Justamente en el interior de la misma Iglesia, donde la encíclica hizo de espejo en que se reflejaron los más negros instintos que desembocarían en lo que son hoy muchísimos católicos y el mundo en cuanto a conducta sexual: sexo sin hijos (anticoncepción, aborto y homosexualidad) ehijos sin sexo (embriones congelados, reproducción artificial y vientres de alquiler).   

Paradójicamente, con la misma trivialidad con que fue tratada la liturgia en el Concilio y sobre todo en el paraconcilio que le siguió y que se adueñó de la Iglesia, con esa misma trivialidad fue tratada la moral sexual. Fue la desbandada total y absoluta, que empezó en el arrumbamiento de los códigos litúrgicos y en la desacralización de la liturgia: que de ser lo más rigurosamente normado y rubricado, pasó a ser totalmente manipulable, con unos niveles de opcionalidad tan próximos a la arbitrariedad, que dieron lugar a las más extravagantes formas de celebrar que hemos ido viendo a lo largo de estos años. Y todo, absolutamente todo en nombre de larenovación conciliar, y de la mano de quienes se proclamaban “hijos del Concilio”.

He ahí pues que la tremenda deriva de la liturgia, que podemos visualizar muy bien en imágenes que van desde niveles comprensibles y aceptables de modernización a lo más esperpéntico, esa deriva es la fiel metáfora de la transmutación profundísima que sufrió la moral sexual de la Iglesia: y no en el Concilio, que daba lo mismo lo que éste dijese, sino en elpseudoconcilio que le siguió, en cuyo nombre se le dio carpetazo definitivo a la moral en que tan incómodos se sentían todos: cardenales, obispos, religiosos, curas y fieles. La consigna, que constituía por sí misma el código teológico, filosófico y moral, fue el alegre y gozoso aggiornamento que tanto tantísimo celebraron y exaltaron los medios, igual que hoy exaltan el dolce stil nuovo. La Iglesia poniéndose “al día” (del calendario del mundo) en todo. Fue el gozoso aleteo de las mariposas que nos trajo el tsunami que hoy padecemos. De aquella fina lluvia vino este barrizal; y de la inmundicia que le fuimos añadiendo, este cenagal.

Y en medio de esta escandalosa ofuscación postconciliar y paraconciliar, que abrió paso al plano inclinado que llevaría a la degradación del santo matrimonio y de las relaciones conyugales, emergió con fuerza el papa Pablo VI, cuya clarividencia no ha recibido aún el reconocimiento que merece. Concatenó las secuencias de la manipulación tecnológica del sexo desde laanticoncepción al aborto, advirtiendo de que la víctima de todos esos supuestos avances, de esa modernización de las relaciones sexuales, de esa barra libre en que se convertía el sexo con esa nueva “moral” sexual, tan comprensiva, era siempre la mujer, convertida finalmente en producto de consumo y juguete erótico… de grado o por fuerza.

El confesionario, que había ejercido de poderoso dique de contencióndel impulso hacia el abuso sexual (las doctrinas hoy en vigor nos dicen que es meramente cultural, eso de que el hombre sea siempre el abusador, y la mujer siempre la abusada), se lanzó a abrir infinidad de grietas en lo que había sido una rígida moral sexual diseñada para poner freno a los abusos, como en todas las civilizaciones. Y los púlpitos enmudecieron… Dejó de ser ése un tema de predicación para convertirse en tema de formación de la juventud.

Los curas más modernos y enrollados adoctrinaron a los jóvenes de los activísimos centros parroquiales sobre la moderna sexualidad: relaciones prematrimoniales, claro que sí, anticonceptivos para descartar la excusa del embarazo, sexualidad abierta y sin trabas de ningún género, manifestación de que la Iglesia se había obsesionado en exceso reprimiendo la libre expresión sexual… Y fue a través de este nuevo frente de actividad de los sacerdotes más guais por donde se coló una corriente de corrupción sexual también dentro de la Iglesia. Y le cogieron gusto, también en los colegios, a esa nueva formación sexual que tan gravemente deformó y corrompió a muchísimos formadores. De esos polvos, el tremendo lodazal en que retozan tantos miembros de la Iglesia. Un lodazal elevado a la categoría de teología y defendido ardientemente. Y Pablo VI con su Humanae Vitae como un loco, la voz del que clama en el desierto. Tan loco y denostado como todos los profetas. ¿Con qué fuerza moral nos quejaremos de la invasión de la escuela por los corruptores del lobby LGTB, cuando fuimos nosotros los que les desbrozamos el camino?

Monseñor Gilfredo Marengo, teólogo del Instituto Juan Pablo II para el estudio del Matrimonio y la Familia.

Ahí está la comisión constituida ad hoc para reinterpretar la Humanae Vitae a la luz de la actualidad más rabiosa, presidida por Mons.Gilfredo Marengo, singular teólogo del agonizante Instituto Pontificio Juan Pablo II,donde lo deben estudiar todo menos laEvangelium Vitae, archivada en alguna estantería escondida y bajo llave. Marengo parece ser uno de esos rutilantes profesores de moral especialistas en reconciliar lo irreconciliable, en decir que cada antítesis teológica y doctrinal (anticoncepción sí- píldora no, aborto sí-aborto no…)  debe ser relativizada y sustituida en una síntesis capaz de conciliar los opuestos. Lo importante es sumergirse en la práctica pastoral sin doblegarse a ideales teológicos demasiado abstractos y construidos artificialmente.  Alucinante y más si olvidamos al Apóstol de los gentiles que afirmó, previendo ya a los futuros pazguatos que la liarían gorda: ¿Qué tienen en común justicia e injusticia? ¿Qué trato la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia Cristo con Belial? ¿Es compatible el templo de Dios con los ídolos? Pues nosotros somos templo del Dios vivo. Por tanto, salid de en medio y apartaos de ellos –dice el Señor-. No toquéis lo impuro y yo os acogeré. (2Co 6, 14). ¡Ojalá la fuerza de la Palabra de Dios ahuyente nuestro miedo y nos llene de valor para anunciar la Verdad!

 

Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.es

https://adelantelafe.com/basta-silencios-mundo-esta-podrido/

 

Basta de silêncios. O mundo está podre

 

Basta de silencios. El mundo está podrido

¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! ¡Porque, por haber callado, el mundo está podrido!” (Santa Catalina de Siena)

Deber de todo cristiano es defender los derechos de Dios en todo lugar y a cualquier hora. Hoy más que nunca se necesitan santos, santos que lleven la palabra de Dios con el fin de salvar almas, sin miedo y puestos en la Cruz de Cristo.

Nuestra Señora de Fátima nos avisa que hay que rezar por la conversión de los PECADORES porque muchas almas van al infierno porque no hay nadie que rece por ellas. El pecado contra el sexto mandamiento son los pecados que más almas llevan al infierno.

 

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ADELANTE LA FE

Eliminar el sacerdocio: estrategia del enemigo para destruir la Iglesia

07/06/17 12:03 am por Padre Lucas Prados

Una de las virtudes de un buen militar es su capacidad para la estrategia. La historia siempre resaltó a grandes estrategas como Alejandro Magno, Napoleón, Julio César y muchos otros.

Un elemento muy importante para poder ganar una batalla es planificarla bien desde todos los frentes posibles que entran en juego: las fuerzas con que uno cuenta, el poder del enemigo, la época del año, el lugar de la batalla, las armas más adecuadas, etc…

Ahora bien, esta estrategia, que bien utilizada puede darnos muchas victorias en todos los campos de la ciencia humana y de la vida espiritual, también puede ser usada por el enemigo para debilitar, atacar y destruirnos a nosotros. Para descubrir la estrategia del enemigo es muy importante conocer qué es lo que pretende conquistar, pues nos ayudará a fortalecer aquello que busca destruir.

Objetivo final

Como en toda guerra, la victoria final es el resultado de muchas victorias escalonadas. El proceso suele ser gradual y continuo. Una victoria final está precedida de muchas escaramuzas y victorias parciales. Un buen estratega sabe que para conseguir la victoria, es mejor debilitar al enemigo en diferentes frentes, de tal modo que una vez que lo hemos dejado sin defensas, la batalla final será más fácil y la victoria segura.

Para destruir un edificio, lo más efectivo es echar abajo lo pilares. Si queremos destruir la Iglesia, lo más sencillo es atacar los pilares maestros que la sustentan. Uno de los pilares fundamentales de la Iglesia fundada por Cristo son los sacerdotes. Por eso, destruir el sacerdocio católico será una de las primeras cosas que atacará el enemigo.

Tener buenos sacerdotes es un obstáculo que impide al enemigo conquistar las conciencias, destruir la familia, apoderarse de la sociedad. Como nuestro Señor nos dijo: “Herirán al Pastor y las ovejas se dispersarán” (Mt 26:31).

Recogida y análisis de datos

Conocer cuál es el objetivo final del enemigo, los frentes que pretende atacar y las estrategias que va a usar, nos ayudarán a saber qué frentes hemos de revisar y proteger. De ese modo, preparar unas adecuadas defensas será más fácil y efectivo.

Apliquemos lo dicho hasta este momento para analizar un problema muy grave en el interior de la Iglesia: la crisis vocacional.

Cualquier persona que tenga ya algunos años y se haya preocupado de hacer un estudio de las vocaciones religiosas en los últimos 60 años tendrá que concluir que se ha producido:

  • Un abandono de más del 70 % de sacerdotes y religiosos.
  • La desaparición casi total de nuevas vocaciones.
  • Una disminución de la calidad de las nuevas vocaciones.
  • Una infiltración en los seminarios de personas indeseables con el único propósito de confundir y destruir.

La vocación la da Dios pero necesita un ambiente apropiado para poder ser escuchada, crecer y perseverar. Dada cuenta que el enemigo es muy consciente del daño que le pueden hacer las auténticas vocaciones, será muy importante para él acabar con ellas. Como le dijo Satanás al Santo Cura de Ars: “Si en el mundo hubiesen tres curas como tú, mi reino se acabaría…”

Permítanme ahora valerme de un recurso literario para adentrarnos en las filas del enemigo, y desde detrás de la puerta donde ellos están reunidos, escuchar atentamente lo que están diciendo. Así que ahora, mantengamos absoluto silencio y pongámonos a la escucha.

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Presentación del plan maestro para acabar con las vocaciones

1. Ataquemos la institución familiar, lugar donde suelen surgir las nuevas vocaciones: Fomentemos los matrimonios civiles, las uniones libres, las uniones entre personas del mismo sexo. Favorezcamos la adopción de niños por matrimonios irregulares. Introduzcamos una mentalidad hedonista en los padres para que reduzcan el número de hijos. Hablémosles de la “paternidad responsable”, favorezcamos el aborto y al mismo tiempo tengamos un espíritu misericordioso y “ayudemos” a los que no pueden tener hijos con técnicas de reproducción artificial. ¡Ojo con la televisión e internet! Aprovechaos de estos medios para confundirles, ensuciar sus corazones y hacerlos esclavos de las cosas materiales y del placer.

(Estaba este demonio en lo más encendido de su discurso cuando le sonó el móvil (celular). Se pasó un buen rato hablando en un idioma que no sabría reconocer. Una vez que acabó, siguió su discurso.) Por cierto, se me había olvidado hablar de este artilugio, aunque me imagino que estará en la mente de todos. Ya conocéis qué buenos resultados nos está dando. Vosotros lo único que tenéis que hacer es conseguir que los más jóvenes les insistan a sus padres hasta que éstos se los compren. Una vez que tengan uno en la mano, el joven se pasará todo el día apretando teclas y ya no hará otra cosa. Nunca la victoria había sido tan fácil.

2. Ataquemos los colegios, para que luego esas vocaciones que pudieran surgir no tengan la formación adecuada. Introduzcamos en ellos la ideología de género y la educación sexual desde la más tierna infancia; repitámosles con insistencia: “probadlo todo y quedaos con lo que más os guste”. Eliminemos cualquier tipo de evaluación de los alumnos para que puedan pasar de año sin la formación adecuada. Cambiemos el temario que se enseña en los colegios, fomentando la enseñanza de materias prácticas (ciencias, matemáticas, biología…) y manipulando todo aquello que les pueda ayudar a pensar por ellos mismos (filosofía, latín, historia). La religión no conviene eliminarla, pues se nos vería el plumero, pero hay que reducirla a enseñar cosas superficiales y manipuladas. En este tema concreto aprended de algunos jesuitas, pues son mis mejores servidores.

3.Ataquemos las parroquias, lugar donde las nuevas vocaciones suelen tener los primeros contactos con los sacerdotes. Para ello, demos una imagen superficial de los pastores. Introduzcamos las “monaguillas”. Convirtamos las ceremonias religiosas en atractivos y divertidos shows para que la gente pierda el sentido de lo sagrado. Inventemos los ministros extraordinarios de la Eucaristía para que pierdan la fe en la presencia real de Jesucristo. Favorezcamos la comunión en la mano, la comunión de aquellos que están en pecado e incluso de los que no son católicos. Eliminemos la música gregoriana que eleva a Dios y sustituyámosla por música melódica y pegadiza, que sirve mejor para nuestros planes. Una parte muy importante es que toméis control de la catequesis y de los libros que se usan. En el mercado hay buenos catecismos hechos por hermanos nuestros que les harán ver que todo lo que la Biblia y la Iglesia siempre ha dicho no son más que invenciones del hombre: Adán y Eva, el Paraíso terrenal, el arca de Noé, la torre de Babel, las plagas de Egipto. Cuando os toque hablar de Jesucristo, presentadlo como un chico bueno a quien le gustaba mucho ayudar a los demás; pero en ningún momento lo presentéis como Hijo de Dios. ¡Ojo con los milagros! Tenéis que presentarlos como curaciones o como hechos simbólicos. Eliminad las imágenes de los santos de las iglesias, no sea que alguien les coja cariño; pero por otro lado tenéis que potenciar a los “nuevos santos” que nosotros mismos hemos fabricado. Éstos no son peligrosos, pues sirven muy bien a nuestra causa. Favoreced las ceremonias entre las diferentes religiones y enseñad a los hombres que la “tolerancia” es un progreso. Hacerles creer que todas alaban al mismo Ser Supremo y que entre ellas no hay tantas diferencias. Evitad a toda costa usar el término “caridad” que tanto le gustaba al Enemigo; mejor usar la palabra “solidaridad” que tantos buenos resultados nos está dando.

Si así lo hacéis, será bastante raro que salga algún joven con vocación, pues aunque Él se la hubiera dado, ya nos habríamos encargado nosotros de destrozarla con todas nuestras tretas. No obstante, como el Enemigo es muy poderoso, puede que alguno siga adelante. La estrategia de deberéis tener con los más contumaces y que después de todo quieran seguir con su vocación será ya en el seminario.

4. Ataquemos los seminarios. Primero de todo, no caigáis en el error de vaciarlos. Esa fue una política que nos vino bien hace sesenta años, pero que ahora hemos de cambiar. Lo mejor es tenerlos bajo nuestro control. Ahora me explico.

Ya sabéis que casi hemos conseguido acabar con ellos, pero hay algunos malditos que se han hecho resistentes a nuestras insinuaciones, por lo que tenéis que introducir gente nuestra en ellos para que difundan la tolerancia, los vicios, la superficialidad… Deberéis controlar todos los frentes: los libros de enseñanza y los profesores. Acusad de tomista al profesor que todavía siga el Magisterio del Enemigo, ya veréis qué pronto se acobarda y ya no supone ningún peligro. Eliminad por supuesto el latín; así nunca se acercarán a la Misa Tridentina que tanto daño nos hace. Respecto a las devociones personales, favoreced todas aquellas que sean en común, pues así las podemos controlar mejor; evitando que los chicos hagan oración personal, sacrificios… Es muy importante que controléis también a los rectores de los seminarios y a los formadores espirituales, éstos son los cerebros, y si los tenemos a ellos, los chicos serán nuestros. Una parte también importante es que los chicos no vivan la castidad, por lo que es bueno introducir en los seminarios chicos que no tengan una orientación sexual clara, estos son para nosotros fuente de muchos éxitos, pues hemos comprobado que esa forma de ser se extiende como el humo. Y para aquellos que sean más reluctantes, favoreced la entrada de chicas en los seminarios. Chicas, ya me entendéis, que no sean muy descocadas, pero que les hagan a los chicos replantearse su vocación.

Si seguimos esta estrategia los seminarios seguirán siendo nuestros y las vocaciones que salgan las tendremos perfectamente controladas y trabajarán a nuestro servicio.

5. Otra área que no podemos olvidar, y que es realmente importante, es controlar a los de la mitra. La verdad es que con la estrategia que hemos seguido los últimos sesenta años, muchos de los que la portan son de los nuestros, o al menos no interfieren para que nuestra labor pueda ser realizada. No olvidéis que para poderlos controlar bien tenemos que valernos de una de nuestras mejores armas: las Conferencias episcopales. Algunos han dicho que fueron un invento del demonio, y en eso no se equivocan. Gracias a ellas, si todavía queda alguno de la mitra que sea díscolo, conseguiremos controlarlo, acallarlo y hacerlo desaparecer.

Hay muchos otros frentes, como eso del “celibato” o las “mujeres curas”, pero de eso ya hablaremos más adelante cuando lo tengamos todo un poco más maduro. Si seguís estas recomendaciones, acabaremos con las vocaciones y con ello, habremos eliminado uno de los pilares fundamentales que dan estabilidad a la Iglesia del Enemigo: los sacerdotes.

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Creo que ya es bastante por hoy. Hemos tomado nota de toda esta estrategia y me da la impresión que hemos dado con el Cuartel Central del enemigo. Así que ahora, escuchados sus planes, intentemos no caer en sus trampas y prepararnos para defender todos los frentes que están bajo el ataque.

Encomendémonos de modo especial a nuestra Madre Santísima, para que ella nos acompañe en esta lucha a muerte.

 

 Padre Lucas Prados

Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com

 

 

 

La iglesia de la mentira: desde que nacemos hasta la sepultura

“No habitará dentro de mi casa el hombre doble, y el mentiroso no durará en mi presencia” (Salmos, 100-7)

La mentira empapa hoy todo lo que nos rodea, ha calado en la iglesia y los fieles. Poco, muy poco, se salva de la aguachina, parecería que vivimos en una gigantesca burbuja de la que es imposible escapar. Existe una iglesia de la mentira que se contrapone hoy abrumadoramente a la Iglesia de la Verdad.

Nada más nacer mienten muchos delante de sus hijos, cuando padres y/o padrinos juran ante lo más sagrado educar y custodiar la Fe del infante… sin tener la menor intención de hacerlo, y con el único fin de usar el templo sagrado y la ceremonia como antesala de una fiesta privada de presentación de su nuevo hijo. Por si quedara alguna duda, previamente el párroco ya nos ha aleccionado sobre el nuevo Bautismo, nada de pecado original, es una fiesta de bienvenida.

En cuanto nos enseñan a rezar nos mienten, enseñándonos un Padre nuestro en el que se han falsificado las propias palabras de Jesucristo… ¿cabe atrevimiento mayor?

Nos engañan cuando vamos a la catequesis, instruyéndonos en un cristianismo ajeno a la verdad católica, a la vida sacramental auténtica y a las obligaciones morales… sustituyéndolo por una vaga enseñanza humanista e histórica de Cristo, con nulas obligaciones morales. Eso sí, zarandajas mil que no falten, desde pintar barcas, hacer teatro, a recordarnos el urbanismo y a ser “buenos” con el medio ambiente, pero los niños terminan y no saben ni hacer un acto de contrición. Los padres de mientras se lavan por completo las manos sin asumir que no es el “catequista”, sino que son ellos los principales responsables de formar cristianamente a sus hijos.

Nos mienten en nuestra primera comunión, cuando muchos padres llevan a sus hijos a la catequesis, no por interés en que sean catequizados, sino como un mero trámite para que el párroco de turno les permita celebrar el inicio de su fiestecita de “puesta de largo”… horas y más horas preparando convites y ni una sola en ver qué formación tiene el niño. Tras la comunión no vuelve a aparecerse por la Iglesia. ¡Un aplauso a la congruencia!

Nos timan en todo tipo de grupos “católicos”, parroquiales, coros, de oración, renovaciones, comunidades… donde finalmente se estimula de todo, menos una verdadera vida sacramental y moral acorde con la doctrina tradicional de la iglesia, y donde no se promueve la debida adoración y respeto al más “débil”, a Jesús Eucarístico.

Falsifican el noviazgo, cuando los padres no enseñan los valores del compromiso cristiano, y lo reducen todo a la búsqueda de los perfectos atributos físicos, económicos y de carácter, pero excluyendo la espiritualidad y valores cristianos, tolerando, aprobando y aplaudiendo todas las inmoralidades patentes que cometen los hijos en sus propias narices… los padres apostatan para justificar la apostasía de los hijos.

Nos mienten cuando nos casamos, vendiéndonos el matrimonio como una barra libre de la concupiscencia, donde los hijos son un objeto a estudiar y diseccionar rechazando la plena entrega y confianza en el Plan de Dios… paternidad responsable.

Se burlan de nosotros cuando vamos a Misa, asistiendo a una ceremonia en la que se ha camuflado, escamoteado, escondido, la realidad sacrificial de la Santa Misa para hacernos creer que es una cena de oración fraterna… nos quieren vender azúcar envuelta en un paquete de sal.

Nos estafan con la doctrina, cuando pretenden hacer pasar por católico lo que no es más que pura apostasía… nos engañan en homilías, conferencias, libros, catequesis, encíclicas, exhortaciones apostólicas, sínodos y hasta en un Concilio.

La Sociedad pretende no ya engañarnos, sino que mintamos nosotros, cuando quieren que a un hombre le llamemos mujer, que a una mujer le llamemos hombre, que a la sodomía le llamemos orientación, que lo anormal y aberrante sea llamado normal y opción.

Nos vemos obligados a consensuar con el engaño, cuando hay que disimular, callar, no decir para no ofender, la riada de disparates, apostasías, inmoralidades y actos irracionales que no paramos de ver en casi todo y todos los que nos rodean: concubinatos, adulterios, divorcios, inmoralidad, abortos, juego con la vida embrionaria…

Nos engañan incluso cuando fallecemos, cuando dicen a todos los que asisten a nuestro funeral que ya estamos en el cielo, cuando lo más probable es que, en el mejor de los casos, estemos en el purgatorio esperando que alguien rece por nosotros para aliviarnos… pero nadie lo hace, porque un desalmado con casulla se ha encargado de decir a todos que no hace falta, ya que estoy salvado.

Nos mienten desde que nacemos hasta la muerte y, lo que es peor, pretenden obligarnos a mentir. Nos quieren hacer creer que vivimos en un cuento de hadas, cuando es de terror, aunque envuelto en una gigantesca sonrisa. Pero no lo olviden, a Dios no podremos mentirle. Él está rodando la película de nuestras vidas, a cámara muuuuy lenta, con todo tipo de detalles, y nos pedirá cuenta no sólo por lo que hemos hecho, sino por lo que hemos dejado de hacer… y decir.

¿Quién no es cómplice de esta gran mentira en mayor o menor medida? La crisis de la Iglesia y de la sociedad es, sobre todo, una crisis de Santos, de Valientes.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Miguel Ángel Yáñez

 
Miguel Ángel
 Yáñez

Director de Adelante la Fe. Nacido en 1969 en Sevilla. Casado y padre de tres hijos.
https://adelantelafe.com/la-erotizacion-la-infancia/
 
ADELANTE LA FE

La erotización de la infancia

La ropa es para cubrir, no para sugerir

Se que mucho de lo que voy a decir aquí va a chirriar a muchos padres dado que seguro afecta a familiares muy cercanos, y en eso nos ciega muchas veces el cariño y nuestra propia culpa. Lo digo con toda la honestidad del mundo porque es lo que veo y es la pura verdad, y creo que por caridad cristiana alguien tiene que decirlo para rectificar comportamientos necesarios para la salvación. Cuando uno ve una enfermedad contagiosa hace un flaco favor callando la situación.

La Virgen de Fátima advirtió a Jacinta: “Más almas se van al infierno por pecados de la carne que por cualquier otra razón. Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a Mi Hijo. Las personas que sirven a Dios no deberán seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”.

Hoy, desgraciadamente vemos como esto se ha hecho realidad hace ya bastantes años con unas modas que siempre tienen por objeto la erotización de la mujer, con ropas muy ajustadas a su cuerpo tratando de destacar sus partes más voluptuosas.

El insigne padre Cansino decía: “Hay algunas modas de vestidos que parece se han hecho más para vender los cuerpos que no para cubrirlos. No acabo de entender qué reservan para los ojos de un casto esposo, cuando han llevado por todos los mercados las partes recatadas de sus cuerpos tan descubiertas, que parece están prontas a darlas al que dé más”.

Esto es lo contrario a lo que tradicionalmente se ha llamado siempre modestia y recato, que es la virtud de vestir, moverse y comportarse decentemente mirando siempre por la pureza y la honestidad moral.

Yendo la degeneración moral a un grado más, hace unos años acá hemos visto como, después de haber erotizado por completo la moda adulta, ahora se pretende también erotizar a la infancia. Basta darse un paseo por la puerta de cualquier instituto o colegio para ver que, como borregas en masa, la inmensa mayoría de chicas van con lo que llaman leggings (mallas), pantalones cortos casi a la altura de las nalgas, camisetas insinuantes y  otro tipo de prendas siempre con el mismo objeto: mostrar e insinuar a modo de pequeñas lolitas. Tengan o no esa intención la realidad objetiva vista por terceros es esa, y hoy precisamente los “terceros” que abundan no son precisamente personas castas, puras y limpias. Y eso por no hablar de las playas…

En concreto sobre los leggings, para el que no lo sepa, es una prenda que a mi modo de ver es lo más parecido a ir desnuda de cintura hacia abajo, porque no deja un sólo milímetro a la imaginación, marcando hasta el último contorno del cuerpo, al punto que en muchos casos puede hacer dudar incluso que la persona lleve ropa interior, y esto, que ya es triste en una mujer adulta, y ridículo en una anciana -que las hay-, es sencillamente moralmente estremecedor  verlo en una niña que debería ser la flor de la pureza. Muchas veces me pregunto cómo esas niñas no sienten vergüenza y un mínimo de pudor por ir marcando su cuerpo de esa forma ante los demás. Y como esos padres no sienten lo mismo por ver a su hija exhibirse así, debo ser muy “antiguo” la verdad, pero no cabe en mi cabeza esto.

Todo ello fomentado por multitud de series televisivas impropias para esas edades que las educan en la frivolidad, con la permisividad y aquiescencia de los padres, los cuales no tienen nada que decir ya que “todas van así”, “todas lo hacen”,  y como “todas van así”, pues está bien, dado que la “moral” cuando se quita la referencia a Dios pasar a ser una mera opinión de lo que mayoritariamente piensan o hacen los demás… lo cual dicho sea de paso es de todo menos moral.

Resulta paradójico que en la época donde parece haber una obsesión por la igualdad de la mujer y que se la valore no como un “objeto”, ella misma se dedique contradictoriamente a promocionarse como un objeto “sensual”, que es la antítesis de ser valorada por lo que vale y no por su “cuerpo”.

Esta perversión de los menores es fomentada por las propias familias, que les ríen, silban y aplauden cuando visten sensuales. No me cabe duda que la mayoría de niñas no tienen una intención sexual tan acentuada en esas edades, pero sí es claro están siendo educadas por y hacia el desastre moral. Tengamos en cuenta que cuando alguien quiere ir exhibiendo sensualidad, está convirtiéndose en elemento de pecado para otros, de cuyos pecados con la mirada y el pensamiento se hace esa mujer responsable –sin quitar por supuesto responsabilidad al ejecutor-. No olvidemos que hoy día, con la masificación de niños con móviles, desde los 10 años, o incluso antes, están ya viendo muchos pornografía, pues van con un gigantesco kiosco de aberraciones en el bolsillo, por lo que la impureza en la mente y las miradas ha bajado de edad de inicio alarmantemente.

Por todo esto dijo aquel insigne misionero, el padre Gavarri, que “un sin número de mujeres bajarán al infierno” por vestir inmoralmente, incluyendo todos aquellos que lo han consentido. No olvide usted papá y mamá lo que decía el Santo Cura de Ars: su hijo tendrá que dar cuenta ante Dios de sus pecados, pero ustedes también tendrán que dar cuenta ante Dios de los pecados que cometan sus hijos por la falta de educación que les den y les consientan.

Por último, y por concluir, un reto a su memoria ¿recuerdan la última vez que han oído en una Iglesia hablar de la pureza, la modestia, el recato, la virginidad?  Mi memoria no da para tanto.

Miguel Ángel Yáñez

P.S Varias citas e imagen tomadas de la web Catolicidad

 
Miguel Ángel Yáñez

Director de Adelante la Fe. Nacido en 1969 en Sevilla. Casado y padre de tres hijos.

http://comovaradealmendro.es/2017/07/carta-al-cristiano-avestruz/

Actualidad

CARTA AL CRISTIANO AVESTRUZ

mm

 

Mi querido hermano en la Fe Católica. Usted que vive con tanto amor el Seguimiento de Cristo, a usted le escribo hoy con una súplica.

La defensa de la fe lo necesita.

¡Sí! a Usted.

Sabemos que vive la vida de oración y sacramentos con mucho fervor. Sabemos que se indigna por los ataques de los enemigos de la fe a la moral Cristiana y en especial a la Familia.

Usted que se arrodilla al rezar, que pide todos los días por sus hijos, por sus padre, por sus prójimos.

Usted que con tanto amor siguió a San Juan Pablo II, y a su Santidad el Papa Benedicto XVI. Usted que se formó entre el Catecismo de San Pío X, y el de San Juan Pablo II.

Usted que sabe que nuestra confianza la debemos poner toda en la Madre Iglesia y en los sucesores de Pedro, porque así el Señor Jesús lo ha mandado.

Sabemos que frente a cada declaración del actual Papa Francisco usted busca el aspecto positivo, y que cada crítica que recibe su Papa, usted sale a defenderlo en las redes, en la Iglesia o en la Calle, como hacía con San Juan Pablo II, o con Benedicto XVI.

Lo hemos visto frente a las contradicciones y ambiguedades del Papa, como usted trata siempre, aún haciendo malabares, de encontrarle una interpretación conciliadora con la tradición de la Iglesia.

A usted le digo, la defensa de la Fe lo llama.

Perdone hermano, sepa que desde la comunión de la fe, yo lo respeto, y porque como cristianos tenemos el deber de hacer la corrección fraterna, a usted dirijo mi exhortación.
 
Sépalo bien, la posición del avestruz no es de Dios. El Cristiano debe ser valiente y decir las cosas por su nombre.
 
El Evangelio del Jueves 28 de Junio es claro. Hay falsos profetas y por sus frutos los conoceréis.
 
Este calvario que nos toca hoy, es una dura prueba. Y el Papa no está haciendo nada para ayudar a pararlo.
 
Por el contrario no se cansa de hacer designaciones de gente de las entrañas de la masonería infiltrada.
 
Investigue usted quien es Vincenzo Paglia y adonde lo a nombrado su súper Papa, quien es Pablo D’Ors y que piensa y adonde lo ha puesto su “ídolo”.
 
Busque en Google quienes son los nuevos cardenales De Kessel y Tobin y sus claras políticas pro gay y pro aborto.
 
Quien es el Jesuita James Martín y que opina sobre los “santos homosexuales” y donde lo ha nombrado el Papa, y lo sostiene sin una sola reprimenda.
 
Pregúntese porque el jefe de los Jesuitas, Sosa hace declaraciones de absoluta herejía y no recibe ni un solo llamado de atención desde el Vaticano.
 
Busque la respuesta a porqué hoy hay obispos en Canadá que ya se han manifestado a favor del matrimonio homosexual y han dado instrucciones de dar la comunión previo a la eutanasia, sin que el Vaticano haya hecho nada al respecto.
 
Y pregúntese porque a la vez, que se vive este “exceso de misericordia” hacia la izquierda descreída, a realidades tradicionales de la Iglesia como los Franciscanos de la inmaculada, el Seminario de Ciudad del Este, el Verbo Encarnado, etc. se les ha intervenido y tratado con máxima dureza???
 
Saque la cabeza del pozo querido hermano, que si hacemos de cristianos avestruces no reflejamos la Luz del Señor que nos llama a defender la fe hasta el martirio.
 
No se trata de reducir todo a un tema de fidelidad al Papa, sino que primero tenemos que entender la supremacía de la fidelidad a Cristo y por ella al Papa, mientras este último permanezca en la fe y la defienda.
 
Luego si el Papa en vez de guiar a las ovejas las confunde y pone en manos de lobos que el mismo designa en lugares claves es nuestro deber oponernos firmemente con la oración y con nuestra palabra clara.
 

CRISTO AL FINAL VENCERÁ.

Amigo de la Fe